ESGUINCE DE MUÑECA

Un esguince de muñeca se produce por el estiramiento o desgarro de los ligamentos que sostienen la muñeca. Los ligamentos son fuertes bandas de tejido que conectan los huesos entre sí. Los movimientos reiterados también producen esta clase de lesiones.

Pese a que es una lesión muy común y de facil diagnostico corre el riesgo de cronificarse si no se trata adecuadamente o no se detecta a tiempo ocasionando lo que se conoce como muñeca inestable.

La articulación de la muñeca está compuesta por radio y cubito, que se articulan con los ocho huesos pequeños del carpo, divididos en dos hileras de huesos. Como toda articulación hay unos ligamentos que la estabilizan. Normalmente los que sufren el esguince son los ligamentos que unen radio y cubito con el carpo:

  • Ligamento radiocarpiano dorsal
  • Ligamento radiocarpiano palmar
  • Ligamento cubitocarpiano dorsal
  • Ligamento cubitocarpiano palmar.

La articulación la estabilizan otros ligamentos, como los ligamentos colaterales o los que unen los distintos huesos del carpo.

Las causas más comunes del esguince de muñeca o mano son las caídas y traumatismos. Es muy habitual que ante una caída automáticamente extendamos nuestras manos para amortiguar el golpe de nuestro cuerpo. Al ejercer toda esa presión sobre la articulación podemos desgarrar los ligamentos de la muñeca provocando la lesión. 

Entre los factores de riesgo podemos destacar la falta de coordinación en la realización de actividades, la práctica de deportes donde sea habitual la caída, como por ejemplo el patinaje o las articulaciones flojas o sin muñequeras durante actividades de flexibilidad o fuerza con las manos.

  1. SÍNTOMAS

Si tiene alguno de estos síntomas, no considere que se deba a un esguince de muñeca. Estos síntomas podrían ser causados por otras afecciones.

– Dolor, sensibilidad e inflamación alrededor de la muñeca.

– Enrojecimiento, calor o hematomas alrededor de la muñeca.

– Capacidad limitada para mover la muñeca.

Puede ser difícil notar la diferencia entre un esguince de muñeca y una fractura o dislocación de uno de los huesos pequeños de la muñeca.

  1. TIPOS DE ESGUINCES

Los esguinces de muñeca se gradúan de acuerdo con su gravedad:

Esguince leve (grado I): Un esguince leve es el desgarramiento de algunas fibras del ligamento sin pérdida de función. El periodo medio de recuperación para un esguince de muñeca leve es de 2 a 6 semanas.

Se puede comenzar a partir del segundo día con ejercicios de flexión y extensión, es conveniente utilizar una muñequera o un vendaje funcional al reanudar la actividad deportiva (generalmente a partir de la segunda semana)

Esguince moderado (grado II): En el esguince moderado se produce una ruptura de una parte del ligamento con alguna pérdida de función. El periodo medio de recuperación para un esguince de muñeca leve es de 6 a 8 semanas.

Se puede comenzar a partir del segundo día con ejercicios de flexión y extensión, es conveniente utilizar una muñequera o un vendaje funcional al reanudar la actividad deportiva (generalmente a partir de la segunda semana).

Esguince grave (grado III): Este tipo de esguince se puede apreciar la ruptura completa o total separación del ligamento del hueso, la pérdida de función es total. Un esguince grave requiere intervención quirúrgica, su periodo de recuperación oscila entre las 8 a 10 semanas.

 

 

  1. TRATAMIENTO

– Reposo: no use la mano ni la muñeca lesionada.

– Hielo: aplique hielo o una compresa fría en la muñeca durante 15 a 20 minutos, cuatro veces al día, durante varios días. Ello ayudará a reducir el dolor y la inflamación. Envuelva el hielo o la compresa fría en una toalla. No aplique el hielo directamente en la piel.

– Compresión: envuelva la muñeca con una venda elástica de compresión (p. ej., venda). Ello limitará la inflamación y sujetará la muñeca.

– Elevación: eleve y mantenga la muñeca lesionada por encima del nivel del corazón durante 48 horas (puede utilizar una almohada). Ello ayudará a drenar el líquido y a reducir la inflamación.

-Medicamentos.

Para más información o contactar con nuestros entrenadores o fisioterapeutas para un tratamiento personalizado ponte en contacto en info@home-fitness.com

 

 

Rodrigo Mazos Otero

 

¿ACORTAMIENTO EN LOS ISQUIOTIBIALES?

¿Cuáles son los músculos “isquiotibiales”? Es el conjunto formado por cuatro músculos (bíceps femoral, semitendinoso y semimebranoso) que encontramos en la parte trasera del músculo, básicamente antagonistas del cuadriceps (parte delantera) y con función principal de flexión de rodilla. Además, interviene en otros movimientos como rotación de cadera (tanto interna como externa, dependiendo del músculo) y extensión de la cadera o muslo. También debemos tener en cuenta que interviene de forma excéntrica en muchas amortiguaciones de distintos gestos deportivos.

El asunto está en que la musculatura posterior del muslo es una de las que sufre mayor acortamiento incluso en personas activas, tanto por su naturaleza tónica como su gran implicación en algunas prácticas deportivas, como el fútbol o el atletismo de fondo. Debemos tener en cuenta que la musculatura isquiotibial recibe una gran carga cuando caminamos en la carrera en el momento del contacto con la superficie (pisada) o, por ejemplo, cuando permanecemos muchas horas sentados con las rodillas flexionadas.

Estos acortamientos son bastante fáciles de detectar por la rigidez que podemos tener al caminar o al estirar las rodillas, produciendo a medio-largo plazo molestias que van desde simples señales de alarma (el propio agarrotamiento, pinchazos, calambres) hasta molestias a nivel lumbar (con, posteriormente, todos sus reflejos o compensaciones al resto de la columna), de cadera e incluso en articulaciones inferiores (rodilla). En el caso extremo de un acortamiento no tratado a tiempo llegamos a problemas como hiperlordosis o hipercifosis llegando a problemas de discos como protusiones o incluso hernias.

Pruebas para detectar acortamiento en los isquiotibiales.

Normalmente se ha tomado como válido el típico “test del cajón” en el que el sujeto se sentaba con las piernas estiradas en el suelo y alargaba los brazos hacia un banco con marcas de medición por delante o detrás del tope con los pies. Aunque sigamos viendo que esta prueba se realiza en bastantes tests deportivos o incluso de salud, vamos a descartarla dado que son muchos los factores que pueden alterar la misma (brazos largos, piernas cortas, acortamiento en otros segmentos como rigidez vertebral, étc.) por lo que os proponemos otra prueba sobre camilla. En este caso vamos a dejar al compañero-cliente-paciente tumbado completamente (preferentemente en camilla o similar) y realizaremos una flexión máxima de cadera sin que su otra pierna pierda contacto con la superficie. Los grados habituales deben pasar de 75 considerando acortamiento ligero los 70º y severo los 60º o menos, necesitando incluso ayuda a nivel médico.

Otro método menos conocido consiste en medir el ángulo de flexión lumbo vertical con una flexión de tronco. En este caso, si el ángulo alcanza los 50º podemos también hablar de acortamiento.

TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN:

Lógicamente, tras ver sus características es bastante deducible que debemos estirar esta musculatura siempre al finalizar nuestras sesiones de entrenamiento o incluso en otras específicas de flexibilidad y relajación. Por otra parte, ya son varias las voces de expertos que comentan la conveniencia de sesiones de estiramiento y relajación por separado a las de fuerza y no al acabar los entrenamientos. También son de cada vez más recomendados los trabajos de compensación muscular o trabajo de antagonistas, en este caso, es bastante probable que encontremos debilidad en cuadríceps (extensores de la rodilla) y glúteos, ambos deberán tener un trabajo específico para mejorar la zona.

Volviendo a la relajación y estiramiento, además del clásico “stretching”, también podemos trabajar otras técnicas, siendo las de PNF o “facilitación neuromuscular propioceptiva” las más recomendadas por los expertos. En casos más graves optaremos por masajes descontracturantes no sólo de la musculatura isquiotibial, sino de la zona lumbar, de cadera e incluso sobre el poplíteo (músculo del hueco de la rodilla).

La técnica de estiramiento convencional más utilizada en este caso se basa en poner la pierna a “trabajar” en flexión dorsal y llevándola hacia delante y bajando con los brazos hacia el pie (más flexibilidad) o la rodilla de la pierna contraria (menos). No es recomendable apoyarse sobre la pierna en estiramiento por precaución ni elevar la pierna a alongar sobre otra superficie (espalderas, por ejemplo) ya que podemos sufrir cualquier tipo de desequilibrio.

Nuestra recomendación en estos casos, sin embargo, va enfocada a la práctica de PNF con un entrenador. Este método consiste en alternar estiramientos pasivos o asistidos con contracciones isométricas tanto del músculo implicado como de su antagonista. En breve haremos más hincapié en el facilitación neuromuscular propioceptiva dado que nos será de gran utilidad.

Las nuevas tendencias nos han traído la posibilidad de aplicar métodos más innovadores con distinta maquinaria. En este caso los más utilizados son la electroestimulación (con programas específicos de recuperación) o el uso de plataformas vibratorias para facilitar el estiramiento.

 

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Juande Casco Ledesma. Entrenador Personal

Fuente: IIDCA.